<<Había una vez un hombre que vivía en una casa corriente, de una calle corriente, de una ciudad corriente...todo en la vida del hombre era corriente, anodino. Todo excepto una cosa. El hombre tenía un bello jardín...modesto, pero acogedor. El hombre había depositado en él un cariño especial que no sentía por nada más...para él, su jardín era una extensión de sí mismo. Pero Ese jardín es un jardín indescriptible, pues cada uno tiene una imagen distinta de él, excepto por una cosa. En el jardín había un pozo. Al hombre le disgustaba profundamente la presencia del pozo en su jardín pues no acaba de conciliar con la decoración. Sin embargo, él no podía hacer nada para evitar que ese pozo estuviera ahí, más que intentar no pensar demasiado en él, cosa que, dentro de lo que cabe, no le resultaba tan difícil, pues había tanta belleza que contemplar en su jardín, que la mayoría de veces no permitía que el pozo le estropeara el placer de la contemplación.
Sin embargo, en una hora corriente, de un día corriente, de la corriente vida de dicho hombre, pasó algo inusitado. Al salir a disfrutar de su jardín, el hombre oyó una tenue voz que provenía del pozo. Aquello, técnicamente, era imposible. El pozo estaba perfectamente sellado. Nadie podía caer accidentalmente en él...y abrirlo era muy difícil. Él se había asegurado de que lo cegaran...El hombre no alcanzaba a comprenderlo. ¿Cómo podía ser que hubiera alguien dentro del pozo? El hombre asustado y preocupado por la persona que hubiera dentro, entró corriendo a la casa en busca del teléfono para llamar a los bomberos para que vinieran a socorrer a quien hubiera allí dentro...sólo de pensarlo...le entraban escalofríos...le tenía tanto miedo a la oscuridad...a los sitios angostos y a la soledad...que sólo de imaginar estar allí dentro le entraban mareos.
Piiip....Piiiip....Piiiip....Piiiip...
¿Cómo era posible que nadie respondiera? Lo probó de nuevo...nada....el hombre desesperado, pues seguía oyendo los lamentos de la persona en aquel horrible lugar, decidió salir de casa en busca de algún vecino que le prestara su teléfono para poder llamar..tal vez el tenía un problema con su línea telefónica. El mundo cada vez era más incomprensible y ya ni en las situaciones de emergencia uno conseguía ser escuchado.
¿Cómo era posible que nadie respondiera? Lo probó de nuevo...nada....el hombre desesperado, pues seguía oyendo los lamentos de la persona en aquel horrible lugar, decidió salir de casa en busca de algún vecino que le prestara su teléfono para poder llamar..tal vez el tenía un problema con su línea telefónica. El mundo cada vez era más incomprensible y ya ni en las situaciones de emergencia uno conseguía ser escuchado.
Cogió su abrigo, pues el otoño empezaba a azotar con frías ventiscas, y se dispuso a abrir la puerta cuando de repente, se percató, de que la puerta no tenía pomo.....¿No tenía pomo? no...aquello no podía ser. Ese mismo día por la mañana la puerta tenía pomo...tampoco las llaves aparecían por ningún lugar...el hombre empezó a sentir una angustia en el pecho que le dificultaba la respiración pero contó hasta diez y decidió no perder los nervios. Alguien necesitaba su ayuda, alguien que estaba en una situación peor.
El hombre decidió pues, salir por la ventana del salón el cual estaba al lado del vestíbulo de la entrada....nada....la ventana estaba encallada. No cedía ni un milímetro. Vale, aquello superaba su entendimiento y toda la lógica con la que regía su corriente vida. Era como...si una fuerza mayor, llamémosle así, hubiera decidido impedir que pudiera salir a calle, sólo podía salir al jardín de su casa para socorrer a la persona del pozo....no alcanzaba a comprender aquello...estaba pálido y tenía sudores fríos..se sentó en el sofá un momento. Estaba rígido, asustado y preocupado por la persona del pozo...
Él era un hombre que normalmente reaccionaba con determinación en el trabajo...y en ese momento se sentía tan...casi ni él sabía como se sentía. Estaba entumecido. Pero él sabía que no debía estar así. Alguien, tal vez malherido, necesitaba su ayuda urgentemente, y, aunque él no dispusiera de la ayuda esperada, debía hacer algo...algo que le asustaba terriblemente.
Debía bajar el mismo al pozo.
En el momento en que apareció esa idea en su mente, la determinación también vino con ella. Se levantó de repente del sofá, pues había prisa, no sabía cuanto tiempo podía llevar aquella persona allí dentro ni si su vida corría peligro. El hombre decidió que lo que haría sería abrir la tapa del pozo, coger el arnés y las cuerdas de escalada, de cuando su vida aún no era anodina y rutinaria, y bajar él mismo hasta el fondo del pozo y rescatar a quien hubiera allí.
Cuando el hombre hubo cogido todos los instrumentos para tan osada hazaña, salió al jardín y se dispuso a abrir la tapa del pozo. Tras un rato de forcejear con ella, consiguió abrirla...de dentro del pozo ascendía una corriente de aire gélida que le hizo querer retroceder en su plan por un segundo, sin embargo, sólo fue un segundo. Debía entrar allí. En cuanto hubo abierto la tapa, gritó hacia el interior "estás bien?"...no hubo respuesta..."hola?" nada....el hombre encendió la linterna que llevaba encima y enfocó en la oscuridad...nada..la luz desaparecía a escasos metros de la superficie... se preocupó y se apresuró a atar sus cuerdas a un árbol, colocarse el arnés y disponerse a descender hasta el más profundo abismo.
Con cada paso que descendía, la angustia se hacía más insoportable. Parecía que los pulmones se le estuvieran comprimiendo y estuvieran aplastando al corazón de modo que esté no podía bombear sangre suficiente. Se mareaba, tenía la garganta seca y un insoportable martilleo en la cabeza. Pero seguía bajando.....
¿Cuánto rato llevaba descendiendo?¿Cuán profundo era aquel pozo? Nunca se había preocupado por saberlo. Pozo sellado, caso cerrado. Nunca se preocupó de preguntar si había agua o no, de qué profundidad tenía...su única preocupación había sido ignorar el único problema de su jardín y ahora le estaba saliendo caro. No había calculado cuantos metros de cuerda necesitaría para llegar hasta el fondo...justo cuando iba cavilando dicha cosa, la cuerda ya no dio más de sí....no había más cuerda, pero si más pozo....
Cuando el hombre hubo cogido todos los instrumentos para tan osada hazaña, salió al jardín y se dispuso a abrir la tapa del pozo. Tras un rato de forcejear con ella, consiguió abrirla...de dentro del pozo ascendía una corriente de aire gélida que le hizo querer retroceder en su plan por un segundo, sin embargo, sólo fue un segundo. Debía entrar allí. En cuanto hubo abierto la tapa, gritó hacia el interior "estás bien?"...no hubo respuesta..."hola?" nada....el hombre encendió la linterna que llevaba encima y enfocó en la oscuridad...nada..la luz desaparecía a escasos metros de la superficie... se preocupó y se apresuró a atar sus cuerdas a un árbol, colocarse el arnés y disponerse a descender hasta el más profundo abismo.
Con cada paso que descendía, la angustia se hacía más insoportable. Parecía que los pulmones se le estuvieran comprimiendo y estuvieran aplastando al corazón de modo que esté no podía bombear sangre suficiente. Se mareaba, tenía la garganta seca y un insoportable martilleo en la cabeza. Pero seguía bajando.....
¿Cuánto rato llevaba descendiendo?¿Cuán profundo era aquel pozo? Nunca se había preocupado por saberlo. Pozo sellado, caso cerrado. Nunca se preocupó de preguntar si había agua o no, de qué profundidad tenía...su única preocupación había sido ignorar el único problema de su jardín y ahora le estaba saliendo caro. No había calculado cuantos metros de cuerda necesitaría para llegar hasta el fondo...justo cuando iba cavilando dicha cosa, la cuerda ya no dio más de sí....no había más cuerda, pero si más pozo....
Decidió coger una piedrecilla de la pared y tirarla para ver si estaba cerca del fondo o no...1,2,plof! vale...estaba cerca. Podía hacer un nudo a la cuerda con la que pendía con otra cuerda que llevaba encima, más corta pero suficientemente larga para llegar abajo, y dejar las cuerdas colgando para luego poder subir con la persona. Y eso hizo.
Una vez abajo se dispuso a encender la linterna y...esta no funcionaba. Miró hacia arriba y le pareció que la superficie quedaba muy lejos...estaba oscureciendo y apenas había luz. Ignoró con todas sus fuerzas todos sus miedos y empezó a tantear en la oscuridad....pero...
no encontró...nada.
No no no no no...no era posible...él, él, estaba convencido de que había oído a alguien pedir ayuda desde el fondo del pozo. Aunque estuviera la tapa puesta, lo había oído, se había acercado a ella y había escuchado atentamente y alguien gritaba desde el interior. Volvió a tantear en la oscuridad. Nada. Absolutamente nada. Sólo humedad, piedras y nada más....se quedó rígido por un momento.....
No no no no no...no era posible...él, él, estaba convencido de que había oído a alguien pedir ayuda desde el fondo del pozo. Aunque estuviera la tapa puesta, lo había oído, se había acercado a ella y había escuchado atentamente y alguien gritaba desde el interior. Volvió a tantear en la oscuridad. Nada. Absolutamente nada. Sólo humedad, piedras y nada más....se quedó rígido por un momento.....
nada....ni persona ni.....ni CUERDA.... la cuerda que él acaba de dejar colgando en la pared del pozo, ya no estaba....no entendía nada...dónde...dónde estaba la cuerda?Tanteó rápida y desesperadamente toda la pared circular, la cabeza le daba vueltas...no había ninguna cuerda.
Su linterna no funcionaba y la negrura era ya tan espesa que ni siquiera atisbaba a ver sus manos al moverlas....
Aquello no podía estar sucediéndole...aquello era un sueño, debía serlo, y él debía despertar. Comenzó a golpear furiosamente las paredes del pozo...lloraba de rabia y frustración con cada golpe que daba...se golpeó un par de veces la cabeza para demostrar que aquello era un sueño...pero no..los golpes dolieron y mucho....pero no tanto como sentir que estaba allí...en una oscuridad tan densa que le hacía perder la noción de los límites de su cuerpo.
Se sentó en el frío y húmedo suelo, derrotado, sin saber quién era, ni Dónde estaba, pues no podía verse ni tener un punto de referencia de sí mismo...se sentó, tiritaba de frío, pero no sentía nada....al cabo de un rato, no sabía cuanto, se durmió....
En algún momento, se despertó bruscamente, jadeando, sollozando, con el corazón latiendo desbocado...y entonces lo comprendió todo....quien gritaba desde el fondo del pozo, no era nadie más...que él mismo.>>
En algún momento, se despertó bruscamente, jadeando, sollozando, con el corazón latiendo desbocado...y entonces lo comprendió todo....quien gritaba desde el fondo del pozo, no era nadie más...que él mismo.>>
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