Tras mucho tiempo en pausa, parece que estoy de vuelta aquí. Digo "parece" porque ni yo misma estoy segura de si retornará la regularidad o esto habrá sido un hecho esporádico. El tiempo dirá.
No sé muy bien como comenzar esto...así que simplemente lo plasmaré tal y como surja.
Desde bien pequeños, se nos enseña a creer en el futuro, a creer en las metas, en los objetivos, en unas realidades que otorgan sentido a la vida. Se nos dice que hay que estudiar, que hay ser responsables, trabajadores, educados...
La sociedad nos marca unas pautas de consolidación social: ir a la escuela, al instituto, sacarse el carnet de conducir, ir a la universidad, acabar la carrera, encontrar un trabajo estable, formar una familia, etc.
Y, casi todos nuestros esfuerzos se vuelcan en esos proyectos(futuros)los cuales son necesarios para que creamos que estamos aquí por algún motivo significativo.
Pero si reflexionamos un momento ¿Cuántos deseos u objetivos denominados "relevantes" tenemos para hoy?¿para las próximas tres horas?
Vivimos sujetos por unos hilos imperceptibles que nos mueven hacia esa causa mayor denominada "futuro"...Ese futuro hace que a veces creamos que no "seremos" hasta que "seamos"...Es decir, hay una sobre valoración de los hechos que aún están por pasar los cuales se supone que marcan etapas o estados de nuestra vida.
El peso del tiempo supone una doble carga: un pasado que determinó/determina como somos y un mañana que nos absorbe quedando así un vacío en medio el cual fue hoy.
Cuando me paro a pensar qué he hecho en la vida y qué voy a hacer me doy cuenta de que llevo poco camino recorrido y de que aún me queda mucho por hacer según pautas de progreso estandarizadas.
Sin embargo la fragilidad de la existencia y la lejanía de mis aspiraciones hace que sienta que estoy luchando más por un mañana que por el hoy...es como si viviera más por un "seré" que por un "soy" y en cualquier momento puedo ser un "fui"...
Nuestra realidad se sustenta sobre un castillo de naipes que en cualquier momento se puede desmoronar. Planificamos felicidades futuras cuando somos susceptibles de un azar caprichoso que puede arrebatarnos nuestro invisible presente.
Con todo esto no estoy diciendo que no haya que pensar en el mañana, pues hay que creer en él, hay que pensar que el Sol saldrá mañana para nosotros. El filósofo Hume ya decía que es necesario creer en una continuidad de la rutina natural para dar coherencia a la existencia...
Sin embargo, por mucho que vivamos "olvidando/obviando" nuestra mortalidad, como decía Bauman, está ahí...y por muchos caminos que nos hayan sido trazados para facilitarnos las cosas, somos susceptibles del capricho del azar como la hojarasca es susceptible de ser arrastrada por una brisa repentina.
Por lo tanto, yo como mínimo, voy a intentar tener cada día unos "objetivos relevantes" y su relevancia no vendrá dada por su magnificencia...sino que simplemente cada día intentaré ser todo lo feliz que pueda ser con las personas que me importan.
Ese es para mí, un gran proyecto de presente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario