En este escrito he querido escribir con otro estilo...más informal, más liviano, más como dirían los modernos "casual"...No sé si esto dará muestras de que "mejor me quedo donde estaba" o de que vale la pena que siga indagando por estos derroteros. En fin, ustedes, mis (espero que) infieles seguidores, nutranse de todo lo que quieran, pero si prueban el plato de la casa y es de su agrado, transmítanselo al chef, estará muy agradecida.
Las tres de la madrugada. Mi cuerpo decide (por su cuenta) que tiene sed. Sólo de pensar en ese delicioso líquido transparente recorriendo mi garganta éstra traga forzosamente esperando su llegada.
20 metros. 20 largos metros de pasillo que me separan de la cocina. Uf...
Él duerne profundamente.Suertudo. Como yo hace apenas unos instantes. Su respiración es regular y tranquila. Huele a dormido. Tiene un olor peculiar cuando duerme. Aroma de sábanas cálidas y reposo. Sí, exactamente ese aroma.
Realmente estoy sedienta. Ahora ya no puedo dejar de pensar en agua. Estoy jodida. Me alejo de sus cálidos muslos y su suave espalda. Joder que frío que hace. Sólo de pensar en salir de la cama es demoledor. Pero ahí está ella, mi imperante necesidad humana de hidratarme.
Vete tu a saber dónde estarán los malditos calcetines. Siempre hago lo mismo: pensar en no sacarme los calcetines dentro de la cama y hacerlo al cabo de cinco minutos. En teoría esto debería resultarme previsible, aunque ya se sabe, dentro de la cama nada es previsible.
En fin, que me va a tocar levantarme, congelarme y, como cosa positiva calmar mi sed. Dos negativas por una positiva...que caro está todo.
Me destapo. Una gélida sensación hace que instintivamente me vuelva a tapar. Supervivencia dicen, aunque en mi caso congelarme con tal de hidratarme no sé si me vale la pena. Aunque joder, sí, quiero agua. Tengo sed. Debo recordármelo, sino no me levanto.
Vuelvo a destaparme. No es tan grave si pensamos en el fin, no en los medios...vaya, cuanta divagación por un puñetero vaso de agua. Esto me pasa por despertarme a estas inhumanas horas de la noche. De otro modo esto no sucedería.
Total, que ya estoy deambulando más que andando...porque con las luces apagadas mi sentido de la orientación está completamente mermado...Un día entero así y bordo el papel de protagonista zombie de The Walking Dead.
Llego a la cocina. Pensar en zombies me ha entretenido durante el trayecto. Aunque vaya cosas en las que pensar. Ahora no puedo dejar de oír en mi cabeza el sonido de un zombie arrastrándose por el suelo. Ese "ssslap ssslap" de la mitad del cuerpo arrastrándose sólo con las fuerza de los brazos sobre una superficie lisa sin agarres y el "slap" de cuando las palmas chocan contra el suelo. Que putada tener que terminar tus días así, arrastrándote por los suelos por comida...Aunque bueno, muchos vivimos así, arrastrando nuestros culos detrás de nuestros jefes en busca nuestra "comida" para nuestros poco satisfechos bolsillos. Eso mismo. Ahora lo veo. Los zombies son una metáfora de la codicia/avaricia o ansias de consumismo del ser humano. Incluso muertos buscaríamos billetes bajo las piedras si hiciera falta...que cosas de descubrir/meditar, porque no sé si se le puede calificar de hallazgo a tal absurdidad. Joder, vaya mierda de hora que son las 3 de la madrugada. No debería existir, debería estar vetado interrumpir el sueño a estas horas.
Por dónde iba? me he quedado suspendida en la oscuridad. Piernas? ok, ahí están, por ahí abajo. Brazos? vale sí, por aquí. Manos? hola, hola. Todo en orden. Corporeidad intacta. Con lo despistada que soy y con lo oscuro que está todo aún iba a perder algo por ahí.
Agua, a eso iba. Primero un vaso. Civilización. Nada de animalizarse y "beber a morro". Plástico o cristal? Cuántas posibilidades hay de que tire el vaso al suelo antes de agarrarlo a oscuras? 50%. Plástico sea dicho.
En fin, no es que no tenga interruptores en casa, no se trata de eso, pero bueno, digamos que: desubicación + poco conocimiento de la estancia/posición de los interruptores da como resultado que ir directa al grano y a tientas sea más efectivo.
Con el vaso de agua de plástico en mano, ya sólo me quedaba llenarlo de agua. Abro la nevera, me invade una sensación de triunfo y poder...busco con mi mirada de 2,5 de miopía sin gafas el preciado líquido fresco embotellado y, para mi sorpresa, no queda. Es decir, a joderse y a beber del grifo. Rica y sabrosa agua del grifo, enriquecida con cal y otras sustancias calificadas como "mejor ni lo sepas". Desplazarme hasta el baño hubiera sido más eficiente y efectivo. Distancia cama-baño: 5 metros.
En definitiva, es culpa de la maldita publicidad y su maldita hidrohipnosis que te hace desear esa maldita botella azul de ribetes blancos. Esta noche voy a soñar con las cabras y su puñetera madre.
fin
Moraleja de la historia: a las 3 de la madrugada no seáis pijos con el agua..estáis medio dormidos no vais a notar la diferencia de sabor. Id a lo que tengáis a mano y evitaréis divagaciones absurdas, congelamiento de pies y pánicos varios como los extraños ruidos de la nevera o los pasos en el pasillo.
El plato de la casa es totalmente satisfactorio, casi exquisito. Repetiré pero no aseguro la fidelidad.
ResponderEliminarPor cierto, yo siempre tengo una botella de agua al lado de la cama, con solo estirar el brazo...pero claro si así fuera el plato no existiría, sería otro..
Me alegro pues de que el plato sea de su agrado. Hay más platos, pero aún no están inventados. Pero su nacimiento es próximo.
ResponderEliminarAh, y no se requiere fidelidad, al contrario, cuanta más variedad mejor. Las decisiones deben ser fundadas gracias a la experiencia, a las experiencias mejor dicho.
Debo deducir que esta ha sido la única receta a su gusto?