martes, 17 de enero de 2012

Estoy donde no estoy

Así habló Barthes. Puedo decir que siento lo mismo. Sigo en el mismo lugar que ayer, y que anteayer, y que el otro. Estoy aquí, sin embargo no estoy aquí, puesto que aquí y ahora no existen. Lo inventamos para otorgarle orden a este cosmos en constante movimiento.
Todo a mi alrededor y en mi interior ha cambiado, eso prueba la física, la historia, el tiempo, la biología y todas las ciencias madres de nuestra fe en el progreso, en el mañana, en la verdad...sin embargo, a pesar de la obviedad temporal y orgánica del cambio sigo llamando a una puerta antes de entrar, sigo poniéndole dos cucharadillas de azúcar al café y sigo odiando la gelidez de mis pies desnudos en la cama  en una fría noche de invierno.

Por lo tanto la obviedad dice que crecí, que envejecí, que perdí algo que jamás volverá...
Sin embargo tal vez el cambio sea subrepticio pues no siento nada en mi piel, ni en mis órganos, ni en mi pensamiento, ni en lo que creo ser. Una escena sin cortes, con un motor en movimiento y una voz en off que jamás se apaga. Eso soy, eso veo.

Sartre dijo, a mi entender, que no somos lo que somos hasta que no se nos es reconocido como tal por los demás. Nuestra existencia como signo, como transmisores de significados adscritos a un significante, comienza con la percepción que de nosotros se tiene. "Ser es ser percibido" dijo alguien de quién lamentablemente no recuerdo el nombre.

Claro que, si estamos en constante cambio, las percepciones que de nosotros se tenga, y que a su vez éstas nos formen, nos constituyan, se anclen como "rasgos" de nuestra identidad, serán múltiples y variadas, imbuidas por el cambio y el contexto. Serán definidores indefinidos. Por lo tanto, si lo somos todo, no somos nada. La inconcretidad dentro de la absolutidad.


Ahora mismo, por ponerle un término temporal a la cuestión, mi yo se delimita, se encuentra dentro de un 2 y un 0...eso, al convertirse en significante descarta múltiples y posibles significados...sin embargo, las posibilidades aún son muchas. Mil lecturas, sublecturas y mitos pueden erigirse en mí. Me percibo, me perciben. Existo, estoy aquí aunque no lo esté. Mil cambios acaecerán, seré esto y aquello, y todo lo demás, y lo que no fui...pero, sobretodo y debido a que el tiempo y el contexto tienen la llave de mis significados, procuraré con todas las voluntades visibles o imperceptibles, hallar y seguir la senda del caminante que camina por la vida en sí misma, fluctuante, azarosa y bella.

domingo, 15 de enero de 2012

Agua, zombies y otras divagaciones absurdas

En este escrito he querido escribir con otro estilo...más informal, más liviano, más como dirían los modernos "casual"...No sé si esto dará muestras de que "mejor me quedo donde estaba" o de que vale la pena que siga indagando por estos derroteros. En fin, ustedes, mis (espero que) infieles seguidores, nutranse de todo lo que quieran, pero si prueban el plato de la casa y es de su agrado, transmítanselo al chef, estará muy agradecida.




Las tres de la madrugada. Mi cuerpo decide (por su cuenta) que tiene sed. Sólo de pensar en ese delicioso líquido transparente recorriendo mi garganta éstra traga forzosamente esperando su llegada.
20 metros. 20 largos metros de pasillo que me separan de la cocina. Uf...

Él duerne profundamente.Suertudo. Como yo hace apenas unos instantes. Su respiración es regular y tranquila. Huele a dormido. Tiene un olor peculiar cuando duerme. Aroma de sábanas cálidas y reposo. Sí, exactamente ese aroma.


Realmente estoy sedienta. Ahora ya no puedo dejar de pensar en agua. Estoy jodida. Me alejo de sus cálidos muslos y su suave espalda. Joder que frío que hace. Sólo de pensar en salir de la cama es demoledor. Pero ahí está ella, mi imperante necesidad humana de hidratarme.
Vete tu a saber dónde estarán los malditos calcetines. Siempre hago lo mismo: pensar en no sacarme los calcetines dentro de la cama y hacerlo al cabo de cinco minutos. En teoría esto debería resultarme previsible, aunque ya se sabe, dentro de la cama nada es previsible.

En fin, que me va a tocar levantarme, congelarme y, como cosa positiva calmar mi sed. Dos negativas por una positiva...que caro está todo.


Me destapo. Una gélida sensación hace que instintivamente me vuelva a tapar. Supervivencia dicen, aunque en mi caso congelarme con tal de hidratarme no sé si me vale la pena. Aunque joder, sí, quiero agua. Tengo sed. Debo recordármelo, sino no me levanto.
Vuelvo a destaparme. No es tan grave si pensamos en el fin, no en los medios...vaya, cuanta divagación por un puñetero vaso de agua. Esto me pasa por despertarme a estas inhumanas horas de la noche. De otro modo esto no sucedería.

Total, que ya estoy deambulando más que andando...porque con las luces apagadas mi sentido de la orientación está completamente mermado...Un día entero así y bordo el papel de protagonista zombie de The Walking Dead.

Llego a la cocina. Pensar en zombies me ha entretenido durante el trayecto. Aunque vaya cosas en las que pensar. Ahora no puedo dejar de oír en mi cabeza el sonido de un zombie arrastrándose por el suelo. Ese "ssslap ssslap" de la mitad del cuerpo arrastrándose sólo con las fuerza de los brazos sobre una superficie lisa sin agarres y el "slap" de cuando las palmas chocan contra el suelo. Que putada tener que terminar tus días así, arrastrándote por los suelos por comida...Aunque bueno, muchos vivimos así, arrastrando nuestros culos detrás de nuestros jefes en busca nuestra "comida" para nuestros poco satisfechos bolsillos. Eso mismo. Ahora lo veo. Los zombies son una metáfora de la codicia/avaricia o ansias de consumismo del ser humano. Incluso muertos buscaríamos billetes bajo las piedras si hiciera falta...que cosas de descubrir/meditar, porque no sé si se le puede calificar de hallazgo a tal absurdidad. Joder, vaya mierda de hora que son las 3 de la madrugada. No debería existir, debería estar vetado interrumpir el sueño a estas horas.

Por dónde iba? me he quedado suspendida en la oscuridad. Piernas? ok, ahí están, por ahí abajo. Brazos? vale sí, por aquí. Manos? hola, hola. Todo en orden. Corporeidad intacta. Con lo despistada que soy y con lo oscuro que está todo aún iba a perder algo por ahí.

Agua, a eso iba. Primero un vaso. Civilización. Nada de animalizarse y "beber a morro". Plástico o cristal? Cuántas posibilidades hay de que tire el vaso al suelo antes de agarrarlo a oscuras? 50%. Plástico sea dicho.


En fin, no es que no tenga interruptores en casa, no se trata de eso, pero bueno, digamos que: desubicación + poco conocimiento de la estancia/posición de los interruptores da como resultado que ir directa al grano y a tientas sea más efectivo.
Con el vaso de agua de plástico en mano, ya sólo me quedaba llenarlo de agua. Abro la nevera, me invade una sensación de triunfo y poder...busco con mi mirada de 2,5 de miopía sin gafas el preciado líquido fresco embotellado y, para mi sorpresa, no queda. Es decir, a joderse y a beber del grifo. Rica y sabrosa agua del grifo, enriquecida con cal y otras sustancias calificadas como "mejor ni lo sepas". Desplazarme hasta el baño hubiera sido más eficiente y efectivo. Distancia cama-baño: 5 metros.
En definitiva, es culpa de la maldita publicidad y su maldita hidrohipnosis que te hace desear esa maldita botella azul de ribetes blancos. Esta noche voy a soñar con las cabras y su puñetera madre.


                                                                          fin

Moraleja de la historia: a las 3 de la madrugada no seáis pijos con el agua..estáis medio dormidos no vais a notar la diferencia de sabor. Id a lo que tengáis a mano y evitaréis divagaciones absurdas, congelamiento de pies y pánicos varios como los extraños ruidos de la nevera o los pasos en el pasillo.

miércoles, 4 de enero de 2012

Cuando todos duermen escucho historias para no dormir. Acto II

"Cuando todos duermen, él deambula.
Cuando todos duermen, él observa.
Cuando todos duermen, él acecha.
Sólo en la brecha donde la luz alumbra,
estarás segura de la mano fría que se esconde entre la penumbra"

Tales palabras me fueron dichas entre susurros en mitad de la noche cerrada de luna robada.
Mi desbocado corazón apenas me permitía oír lo que aquel viejo y extraño hombre me intentaba decir pero por su expresión severa atisbé a comprender que debía entenderle.
Yo no había pedido nada de aquello. No sabía ni quién era ese hombre. Ni dónde me encontraba yo. Aquello no tenía ningún sentido, por más que intentase hallarlo.

Penumbras, luces, gélidas manos...mi cuerpo oscilaba en un ángulo peligroso, así que cerré un breve instante los ojos en busca de la quietud del espacio vacío y oscuro de mi interior...
Al abrirlos de nuevo, el excéntrico poeta viejo, había desaparecido de forma tan eficaz como si jamás se hubiese encontrado allí...y allí es donde me dejó, en mitad de un páramo cenagoso abrigado por la fría alma nocturna de aquellos que no tienen nombre.

Ciertamente no podía encontrarme allí puesto que yo me encontraba en mi alcoba, o al menos eso era apenas unos minutos antes. Tumbada, en mi lecho, esperaba conciliar una noche más con mis pecados apaciguándolos con mis sueños. Sin embargo, aquella vez mi letargo no actuó como un bálsamo dado que allí me encontraba, varada en lo que parecía la vera de un erial de desolación.

Buscar una brecha de luz...había dicho el hombre. Aquello era tan ciertamente imposible como encontrar a un pato que no fuese un pato, sino un conejo. Maldito excéntrico poeta viejo con su charlatanería chiflada y absurda! Abandonarme en mitad de todo y de ninguna parte sin más que con sus últimos y fútiles versos... 

 
Parte II-Marc


Deambulé unos segundos en mi propia búsqueda.
Tenía los sentidos aturdidos, la mente en blanco... mis pies guiados por la inercia y mis ojos desdibujados ahora en mi pálida cara buscaban incesantemente por todo el lugar, para encontrarle un sentido a todo aquello, pero nada pude ofrecerle a mi vista que me guiara hasta un lugar más reconfortante. Sólo podía tratarse de una pesadilla de donde no lograba escapar...
Me confundía la pesadez que sentía y la crudeza de mis sensaciones... tampoco conseguía aceptar que mi mente, por retorcida que probara ser, recrease con semejante desparpajo todo ese mundo austero en el que me había sumido antes de ser engullida por la cama.. esa mullida cama en medio de mi alcoba...

Resignada y embriagada por toda esa nada, anduve largo rato hacia algún lugar hasta que mi cuerpo se detuvo abatido por el cansancio y, mis ojos, pesadamente, cayeron desconsolados.... 
Sin embargo, tal vez el azar del momento, hizo que me percatara de que algo se reflejó en el cristal ondulante de aguas frías y turbias que mis pies pisaban...

REPENTINAMENTE, 
         Una brizna de luz fulgúrea destripó las nubes encima de mi cabeza como un zarpazo rasga una tela...Y, observé abrumada como el tajo que se abría encima de mí parecía querer dividir el firmamento en dos. Tras esto, el graznido de un ave, el lejano susurro de un lobo aullante y ese olor tétrico de color muerte recorrieron mi espina de forma eléctrica, erizando todo el vello de mi cuerpo.
Entre divagaciones y temblores mi mente trasnochada no dejaba de darle vueltas a las palabras del viejo loco... "Sólo en la brecha donde la luz alumbra, estarás segura de la mano fría que se esconde entre la penumbra" Pero... ¿Cómo llegar a esa brecha que había dividido la escasa seguridad que habitaba en mi interior?

Naipes y futuros nebulosos

Tras mucho tiempo en pausa, parece que estoy de vuelta aquí. Digo "parece" porque ni yo misma estoy segura de si retornará la regularidad o esto habrá sido un hecho esporádico. El tiempo dirá.


No sé muy bien como comenzar esto...así que simplemente lo plasmaré tal y como surja.

Desde bien pequeños, se nos enseña a creer en el futuro, a creer en las metas, en los objetivos, en unas realidades que otorgan sentido a la vida. Se nos dice que hay que estudiar, que hay ser responsables, trabajadores, educados...
La sociedad nos marca unas pautas de consolidación social: ir a la escuela, al instituto, sacarse el carnet de conducir, ir a la universidad, acabar la carrera, encontrar un trabajo estable, formar una familia, etc.
Y, casi todos nuestros esfuerzos se vuelcan en esos proyectos(futuros)los cuales son necesarios para que creamos que estamos aquí por algún motivo significativo.


Pero si reflexionamos un momento ¿Cuántos deseos u objetivos denominados "relevantes" tenemos para hoy?¿para las próximas tres horas?


Vivimos sujetos por unos hilos imperceptibles que nos mueven hacia esa causa mayor denominada "futuro"...Ese futuro hace que a veces creamos que no "seremos" hasta que "seamos"...Es decir, hay una sobre valoración de los hechos que aún están por pasar los cuales se supone que marcan etapas o estados de nuestra vida.
El peso del tiempo supone una doble carga: un pasado que determinó/determina como somos y un mañana que nos absorbe quedando así un vacío en medio el cual fue hoy.


Cuando me paro a pensar qué he hecho en la vida y qué voy a hacer me doy cuenta de que llevo poco camino recorrido y de que aún me queda mucho por hacer según pautas de progreso estandarizadas.
Sin embargo la fragilidad de la existencia y la lejanía de mis aspiraciones hace que sienta que estoy luchando más por un mañana que por el hoy...es como si viviera más por un "seré" que por un "soy" y en cualquier momento puedo ser un "fui"...

Nuestra realidad se sustenta sobre un castillo de naipes que en cualquier momento se puede desmoronar. Planificamos felicidades futuras cuando somos susceptibles de un azar caprichoso que puede arrebatarnos nuestro 
invisible presente.


Con todo esto no estoy diciendo que no haya que pensar en el mañana, pues hay que creer en él, hay que pensar que el Sol saldrá mañana para nosotros. El filósofo Hume ya decía que es necesario creer en una continuidad de la rutina natural para dar coherencia a la existencia...
Sin embargo, por mucho que vivamos "olvidando/obviando" nuestra mortalidad, como decía Bauman, está ahí...y por muchos caminos que nos hayan sido trazados para facilitarnos las cosas, somos susceptibles del capricho del azar como la hojarasca es susceptible de ser arrastrada por una brisa repentina.


Por lo tanto, yo como mínimo, voy a intentar tener cada día unos "objetivos relevantes" y su relevancia no vendrá dada por su magnificencia...sino que simplemente cada día intentaré ser todo lo feliz que pueda ser con las personas que me importan. 
Ese es para mí, un gran proyecto de presente.